Esta es una pregunta que toda persona en un momento de su vida se ha hecho y ha buscado responderla, generando en él un malestar y un proceso de indecisión por no encontrar esa respuesta que nos alivie. Esa pregunta del millón, que ha algunos les toca buscarlo más temprano otros en un periodo posterior, pero siempre llegara su momento de decir, que es lo que yo espero para la vida, ¿ para que he venido al mundo? ¿que objetivos me he planteado? o simplemente ya con pensamiento resignado que espera ella de mí. A veces buscar un equilibrio entre lo que dicta el corazón y la razón, donde por un lado tenemos el desarrollo  profesional y ser un hombre que la sociedad necesita o por otro lado el conformarme con intentar ser feliz o por lo menos intentarlo, sin importar las normas que están estipuladas por esta sociedad cada vez más irracional.

Nos encontramos viviendo un mundo acelerado, de la inmediatez, en donde cada día  continuamente nos auto-evaluamos o mejor dicho recibimos continuas evaluación de la sociedad hacia nosotros y donde nos señalan los pasos para ser un hombre de bien. En donde como si fuera una cartilla nos ponen como primera lección que la base de lograr nuestros deseos y la felicidad se basa en lograr el desarrollo a nivel profesional y  la estabilidad monetaria que nos permita cumplir nuestros deseos. Dicha afirmación es cierta; es un instrumento necesario, pero a veces nos olvidamos en la  búsqueda de lograr el fin de la forma más inmediata, de evaluar nuestro propio plan de vida, de preguntarnos el enfoque, la metodología y las metas o formas de medir esos objetivos; etapas importantes más si su mala aplicación nos perjudicara nuestro futuro. Estas respuesta lo tendrá cada uno en dependencia de lo que busca pero podemos señalar algunas preguntas interesantes que nos podríamos hacer, tales como ¿ es lo que estamos realizando en la actualidad lo que deseamos?, ¿ ese conocimiento adquirido anteriormente es lo que queremos desarrollar?, ¿ cuanto tiempo debo destinarle a este desarrollo profesional?, ¿cual es el tope estabilidad monetaria que deseo alcanzar para cumplir mi sueño?

Por otra parte nos olvidamos que nuestro plan de vida no es algo que se basa en cosas racionales, ya que somos seres con sentimientos  y al final son estos los que pueden generar cambios en nuestros planes, un cambio en nuestro estado de animo puede generar que nuestro plan de vida estipulada se detenga; y más peligroso es si los objetivos profesionales señalados entran en contradicción  con la felicidad deseada, generando otros cuestionamientos más profundos como por ejemplo: ¿qué pasa si el desarrollo profesional que nos logra al estabilidad no viene unido a la felicidad?, ¿ la felicidad es un objetivo que se logra a través de la realización material o hay otra forma de conseguirlo? Y por último uno fundamental ¿ a cual debemos priorizar al desarrollo personal y profesional, o al estado de felicidad plena?

Como vemos mientras más queremos entender nuestra razón de vida nos surgen otras más y así  sucesivamente generando que al final nos encontremos más confundidos que al inicio. A veces este análisis y la búsqueda de la deseada respuesta puede tardarnos meses años o simplemente nos tocará partir y la respuesta se nos hizo esquiva generando en la persona mucha frustración y problemas de identidad, al no responderse la pregunta del porque necesitaba nacer, porque era este momento y no en años posteriores.

Aunque la respuesta es propia, considero que para que uno pueda lograr una respuesta es necesario que empiece a analizar su vida desde sus inicios, donde la ignorancia primaba y la felicidad abundaba. Este análisis empieza desde que uno nace, donde ese niño inocente, se abre a un nuevo mundo y desea explorarlo, siendo en su mayoría los padres y la familia los encargados de dirigirlo. Es en ese etapa que nuestro control esta dirigido por esas personas mayores dirigirán todo nuestro accionar. En los primeros años los padre serán dueños de nosotros y desde su conocimiento nos dirán que esta mal o no; pero es en esa etapa que por temor a que todo este bajo su control que empiezan a limitarnos, a prohibirnos ciertos comportamientos y empiezan a moldear niños según como la sociedad establece, solo por poner un ejemplo , algunos padres luchan con sus hijos que son más introvertidos y audaces para su edad y en vez de buscar vías para canalizar ese comportamiento, optan por reprimir a ese niño, creyendo que bajo la fuerza logrará la solución. Y muchas veces abundan el comportamiento de esos padres que alaban a los niños que son tranquilos o retraídos, pecando muchas veces de ignorancia porque ese niño puede tener ese comportamientos por algún problema de comunicación o temerosidad prematura. Sin darnos cuenta en nuestro desconocimiento empezamos a moldar a esos niños y a encajarlos a los niños prototipo; limitamos a un gran parte de los niños esa expresividad y sus características que lo hacen únicos que capaz diferencian su personalidad y lo volvemos desde jóvenes en seres sin identidad, pero aceptados por la sociedad. Este proceso que al inicio se aprecia en los primeros años por parte de los padres, en los años posteriores esta presión hacia el niño aumenta cuando empieza su época escolar y la sociedad se hace cargo de ese niño y lo moldea en dependencia de lo que pide esa sociedad. Por poner un ejemplo observamos como en muchos países, las materias de números y letras son priorizadas, dejando de lado ciertas expresiones artísticas, deportivas, etc. Se enfocan en formar a un joven con ciertas habilidad, limitando otras que puede que sea en la que destaque. Lo sorprendente es ver como desde pequeños ya nos van cortando las alas y las ganas de soñar. Empiezan a surgir un grupo de niños que se sienten enajenados, que no encuentran cabida en ese mundo y se sienten un estorbo en la sociedad. En ellos ahonda el desasosiego y se empiezan a preguntar porque no tienen las mismas habilidades que su compañero. El se cuestiona a si mismo y piensa que fracaso sin saber que el fracaso es de la sociedad, que se debería preguntar el porque se le exigió a ese niño esa formación si capaz esa no era la adecuada para él, y recriminar el daño que se le hizo a tan corta edad.

Y otro cuestionamiento es como queremos que ese joven logre desarrollarse al máximo, si el mismo no ha podido escoger la rama que quería desarrollar como se dice cada persona desarrolla más sus habilidades cuando se siente conforme con lo que hace, cosa contraria para ese joven.

Esta etapa de formación llega a un primer corte evaluativo, la edad de 17 a 18 años, donde el joven desarrolló las habilidad interpuestas y le toca tomar su primera decisión importante, en base a muchas preguntas ¿ que es lo que hago con mi vida?, ¿ sigo el desarrollo y la nueva etapa universitaria? ¿ dejo los estudios y me inserto en la actividad laboral? ¿Que habilidades poseo para enfrentarme en ese mundo de competencia voraz ?. Es importante señalar que estas preguntas no se asumen en igualdad de condiciones, sino que el joven debe analizar en base a sus condiciones socioeconómicas y de la factibilidad de lograr el título deseado.

Es por ello que vemos a muchos jóvenes enfrentarse a ese mundo competitivo con los pocos conocimientos que poseen y empiezan a renegar de que mucho del conocimiento adquirido no le ha sido suficiente logrando que terminen a veces marginados en puestos que no son acordes con sus capacidades. Se sientes desubicados y excluidos, se empiezan a lamentar que no logran sus sueños en este trabajo, y surgen las dudas de porque nadie los consulto sobre lo que querían de ser de niños, pero ahora nadie les da la mano, les toca solos demostrar su valía en un mundo donde la piedad por el otro no existe.

Otros jóvenes tienen más suerte y con el apoyo de los padres buscan las vías para que ese joven pueda seguir formándose. Proceso que conlleva en muchos casos a solicitar prestamos que cubran la tan ansiada carrera universitaria, pero esa carrera igual que en su primera etapa de formación no será muchas veces la que nos gustaría ejercer. Y esto se debe a que la carrera dependerá de otras interrogantes que están más destinada a lo que esperamos de la carrera y no del gusto de la misma, entre las preguntas observamos ¿que carrera escojo para estudiar? ¿esa carrera me dará la oportunidad de progresar y desarrollarme? o ¿ esa carrera cuanto dinero me retribuirá?. Vemos que la pregunta de si la carrera que escogí es la que más me gusta, la que soñé de pequeña no es de nuestras primeras opciones. Este comportamiento tiene que ver también en la oferta de carreras universitarias y su proyección. Por ejemplo vemos que las carreras de negocios, abogacía, administración son las de mayor matricula, cosa que no se ven en otras ramas no tan prácticas, como dibujo, pintura, teatro, deporte. Es en esta etapa donde confirmamos que estamos moldeados por la sociedad y priorizamos las carreras de mayor demanda que nos aseguro el trabajo a futuro; nos acostumbramos a no escoger. Y si en un momento vemos a alguien que se arriesga y sigue sus sueños nosotros mismo los tildamos como el loco, la sociedad lo llamara el bicho raro, siendo un objeto de burla por seguir sus sueños. Pero a veces seria interesante cuestionarnos quien es el bicho raro, si ese que decidió seguir sus instintos , o el otro que no sabe a donde se dirige y parece un barco a la deriva .

Ya sumergido en la etapa universitaria vemos como conformamos una nueva familia, esos jóvenes serán esos nuevos hermanos que tienen como nosotros sueños y un objetivo común que es ser profesional. Es en esa etapa que algunos tendrán la oportunidad de compartir fiestas, reuniones, vivir la universidad en su plenitud. Por eso algunos en años próximos miraran ese periodo y lo añoraran con nostalgia y desearía que volviera por los recuerdos que generó.

Aunque algunos disfrutarán, existirá una parte que no tendrá ese lujo y tener amigos no será su prioridad , y vera esa universidad como la oportunidad para una mejor calidad de vida. Muchas veces el estudio lo acompañara al trabajo a medio tiempo que le permita tener un ingreso para subsistir hasta que termine esa carrera. Otros se sumergirán en su primer crédito, siendo ese costo de estudiar una deuda que empiezan a cargar desde muy jóvenes que les acompaña gran parte de su vida.

Ya con el titulo en mano, es hora que ese joven deba enfrentarse al mundo con todo lo aprendido, les entrará el miedo en el cuerpo por tener que demostrar su valor, donde muchas veces competiremos con el amigo que estudio con nosotros o con cientos de jóvenes que esperan comerse el mundo y tienen los mismos sueños que uno. Así como hay muchos que ya están dentro del ámbito laboral y no dejaran que alguien le quite espacio en su mercado, ganará el mas fuerte y el mas hábil.

Cuando nos insertamos en el mundo laborar nos surge otra inquietud, ¿estamos realizando lo correcto?, ¿es el trabajo que realizamos el medio que nos permitirá lograr ese de desarrollo personal y alcanzar la felicidad que uno quiere?, ¿ hasta donde esa felicidad es comprar cosas que ayudaran a alcanzar ese confort temporal?.

Estas interrogantes vienen impulsados por la independencia económica. Libertad que nos permite cierta flexibilidad de pensamientos y hacemos una autoevaluación de lo que hemos alcanzamos y de lo que esperamos. Es el momento de analizar si ese confort que estamos alcanzando nos permitirá alcanzar esa felicidad plena o solo a nivel parcial. Y empezamos a criticarnos y darnos cuenta que no somos maquinas programadas para trabajar sino que somos personas que tienen sentimientos que buscamos la compañía y las relaciones para vivir. Vemos como las muestras de cariño cuando éramos niños se han difuminado y nos hemos vuelto seres solitarios donde el tiempo del compartir se reduce a su mínima expresión. Por eso hemos convertido un indicador de prosperidad lograr la independencia familiar que incluye un alejamiento del seno familiar, decidimos encarrilar nuestra vida, donde somos un hombre que creará una nueva relación, y por ello de forma inconsciente la familia que nos crió pasa a un segundo plano. Otro indicador para medir es poner en una balanza el tiempo que uno destina a la visita de los seres queridos y el que dedica al trabajo, que nos mostrara que la verdadera prioridad en nuestra vida es el TRABAJO.

Cuando uno afirma eso, muchos dirán exaltados e indignados por este comentario , ¡Mentira yo si le dedico tiempo a mi familia! , puede que tenga razón pero observamos que muchos de esos que afirman que me equivocó muestran en sus acciones que tengo la razón. Por eso vemos que los tiempos de relacionarse y compartir debe acoplarse al tiempo del trabajo y no es al revés. Pero no culpemos a ese joven por su indiferencia, sino la culpa recae en esta sociedad donde el joven no puede dejar el trabajo y se ha vuelto dependiente del mismo, ya no se trabaja para vivir, se vive para trabajar, y el trabajo no solo se limita a las 40 horas laborales, por ejemplo el tiempo que se toma para acudir a los centros de trabajo y el retorno, los trabajos que se lleva uno al hogar. Hemos convertido a una actividad del hombre en la razón fundamental de su vida, siendo parte de las actividad fisiológica como dormir o comer.

Pero si nosotros ya sabemos ese daño que nos genera el trabajo, porque no lo dejamos y la respuesta es que como comentamos en el momento que nos hacemos estas preguntas muchos tendrán una familia que cuidar, otros serán jóvenes que deben pagar créditos de la etapa universitaria que le esta pasando factura o simplemente hemos alcanzado un nivel de confort material que nos exige un ingreso continuo que nos permita pagar esas deudas que se vienen generando y normalmente no se ven reducidas sino que van en un aumento, provocando en nuestro subconsciente el simple pago de tarjetas como algo natural y necesario.

En los primeros años las deudas nos asfixiaran pero habrá un momento que encontramos un equilibrio y esas deudas se aminoren y se vea una mayor holgura financiera y poder cumplir caprichos que veíamos solo en nuestro imaginario. Esta etapa en la mayoría nos tocara en una edad avanzada y nos daremos cuenta que pasaron los mejores años para disfrutar la vida y las cosas que se deseaban hacer ya no se podrán realizar. Ya no somos jóvenes y esas ilusiones quedarán como cuenta pendiente que esperemos nuestros hijos puedan tener, muchas veces esperamos que ellos puedan realizar los sueños que los adultos no pudieron.

No habrá alguien que diga que es mentira, y me sacarán a la cara los periodos de vacaciones que han tenido de forma anual. Pero si somos un poco analíticos y autocríticos, ese periodo no excede un mes al año, se nos premia por 11 meses de trabajo, un mes de relajo y disfrute. Y si hacemos un simple calculó, si el periodo de trabajo empezó a los 20 años hasta que nos jubilamos , ponderemos 60 de promedio . Es decir en 40 años de trabajo tenemos 40 meses, que es lo mismo que 3 años y 4 meses, no se pero a mi me parece muy poco que solo se disponga de ese tiempo para hacer las cosas que queremos o nos gustan. De niño aspirábamos ser grandes para hacer lo que quisiéramos pero la realidad nos golpeo y nos demostró que nuestro sistema no permite cumplir estos sueños y en cambio vemos como de niños teníamos mucha más libertad de acción que de grandes.

Pero con esto no quiero decir que el trabajo es malo, ¡!claro que no!!, el trabajo es una forma de sentirse útil en lo que uno se formó, el problema es que estamos en un mundo que se ha escudado en la civilización para crear seres donde nos lavaron el cerebro convirtiendo la necesidad de consumir en algo cotidiano. En las décadas anteriores las empresas creaban los objetos para facilitar la vida al hombre, muchos de nuestros abuelos aun conservan sus televisores que compraron hace 40 años o se ven carros de esas épocas circulan en algunas carreteras. El objetivo era crear un producto que tenga una vida larga, pero ahora eso ha cambiado.

En la actualidad el objetivo de los aparatos no es facilitar la vida al hombre, sino transmuto y se ha visto como esa necesidad se convirtió en un nicho de mercado a explotar donde las empresas con el apoyo de un gran aparataje mediático y estrategias de marketing nos han vuelto a lavar el cerebro y nos han convertido en clientes que ya no buscan el producto útil sino que aceptara todo lo que el mercado le ofrezca. Nos han reemplazado lograr el desarrollo personal a conseguir ser un hombre civilizado y moderno, donde adquirir productos de forma continua nos dará el progreso necesario.

Como comente la durabilidad ya es vista de forma negativa, todo producto tiene un periodo de vida, y la renovación se realizara de forma mensual o anual, se implanto una nueva filosofía que tendrá como lineamientos: Ningún objeto es para toda la vida, todo se renueva y actualizada ;y es preferible el objeto de usar y tirar. Y yo lo considero filosofía de vida porque a veces esos lineamientos lo aplicamos a otras facetas de nuestra vida.

Muchos dirán que la modernidad es algo que se debe acatar y adaptarse. Y yo no tengo nada que reprochar y entiendo el auge de este nuevo modelo, pero es necesario entender que cada vez que compramos un producto sin una razón más que buscar un bienestar material temporal, pensemos en el tiempo de trabajo que hemos invertido para lograr ese bien. Además que muchas veces la adquisición de esta modernidad lo asumimos con dinero ficticio o a crédito que nos genera que las deudas sigan en aumento, es un gran bolso que aumenta y aumenta y no le ponemos limites, porque dejamos de ser simples seres racionales en personas consumistas, en una cierta medida, el sistema nos ha hecho ver que seguir consumiendo es lo correcto y no realizarlo es ser un anticuado y quedaras en un futuro un ser enajenado de la sociedad

Entonces si hacemos un pequeño análisis desde nuestra vida nos daremos cuenta que muchas veces las dudas surgen porque nunca hemos podido decidir nuestro futuro. Hemos nacido para que una sociedad nos forme bajo un sistema establecido, a eso se une el cumplimientos de normas de conducta aplicado por los padres, la sociedad y sus modelos de profesionales que la sociedad espera. Entonces debemos preguntarnos que es lo que la sociedad espera de nosotros. Pero si le preguntamos la respuesta estará en esas empresas que nos ven como clientes y nos venden la civilización moderna que incluyen tecnología, celulares, carros casas, ropa. Nunca podremos parar de enumeras los bienes que se han creado en los últimos años, y lo peor que muchos de esos bienes ya son parte de nosotros, en la actualidad nadie podrá vivir sin un celular, computadora o televisor. Hemos demostrado que hemos sido buenos alumnos y este sistema logro formar el hombre que deseaba, dependiendo a nuestros ingresos somos consumistas potenciales . Estamos viviendo atados a este sistema y por eso seria bueno preguntarnos ¿La dictadura no es la supresión de libertades y de decisión, entonces este sistema llamado civilización del consumo, no es una dictadura, sino es, se parece mucho?.

Es por ello que considero que nuestro margen de acción es mínima y a veces es difícil escapar de este modelo, pero igual considero que si logramos entender la sociedad que vivimos y desentrañar sus instrumentos, podremos estar más claros de las cosas que debemos cambiar y como evitar que esta sociedad nos absorba y nos vuelva unos esclavos. Por eso considero algunos puntos importantes a resaltar:

  • Entender que la sociedad fabrica prototipos de personas y es probable que tu no seas como ese molde, por lo que no te sientas enajenado porque los hombres somos diferentes y no iguales
  • Amate con tus locuras y defectos, el primer paso para entenderse es quererse como es. Si ese proceso lo entiendes nunca dejaras que tu personalidad se modifique.
  • Nunca dejes de soñar y trata de lograr que ese sueño se cumpla, en este mundo muchas veces faltan más gente creativa que simples operarios.
  • No te preocupes si tienes muchas interrogantes en tu proceso de desarrollo, eso demuestra que tienes un criterio propio.
  • El máximo desarrollo de las capacidades de uno se logra cuando hace lo que gustas. Si en un momento sientes que no das el 100% puede que el problema es lo que escogiste. Nunca es tarde para cambiar.
  • La vida es una y por eso hay que vivirlo al máximo de nuestras posibilidades, disfrutala a cada momento y no postergues acciones en espera de un mejro futuro, porque peude que el futuro nunca llegue.
  • Si sabemos que los sentimientos es algo que no se puede calcular porque nos esmeramos en creer que la felicidad se logra con bienes materiales y dinero. Es necesario saber diferenciar esos conceptos
  • Si los momentos de vacaciones es el deseo de cada persona porque no logramos que esta etapa de compartir se logre reemplazando bienes materiales innecesarios.
  • La felicidad de la persona se traduce en simples cosas de la vida tales como salir con la mujer amada, conversar con un amigo, una cena con parientes, o solo compartir un vaso de agua con las personas que uno quiere; entonces porque no le damos el valor necesario y no le dedicamos nuestras fuerzas que estos momentos se repitan.
  • Es necesario dejar de acumular esa bolsa de deuda que crece cuando lo cargamos con una felicidad superficial y empezamos a vaciar esa bolsa y llenar la memoria de recuerdos de esa felicidad que no genera deuda.
  • Si el tiempo es lo mas valioso que uno tiene , ya que no se recupera ni con todo el oro del mundo, por que no empezamos a pensar en que se gasta y donde se prioriza ¿a quien le damos ese valor tan preciado? ¿a nuestro trabajo obsesivo en busca de los bienes materiales o a nuestros seres queridos y a encontrar nuestra propia libertad?.

Y finalizo este texto con una frase interesante que lo pronuncio el ex presidente de Uruguay ,Mujica, que me gustaría compartir: “Pobre no es el que tiene poco, sino verdaderamente pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea y desea más y más“. ¡Esta es una clave de carácter cultural!

Amaru Samanamú Zilbert

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