Hay un momento en la vida que uno siente que el mundo se acabo, empieza a cuestionarse él ¿ como? , ¿cuándo? y ¿por qué? , mi mundo cambio y dejo de ser como lo había planteado, el futuro ideal se había borrado de un momento a otro, ya no saber que era lo que me esperaba , me desconcertaba, me entraba pánico , temor, intriga. Sentimientos que antes no sentía porque no lo había experimentado estaba inundando mi ser.

Cuantas preguntas surgían en mi mente y no las encontraba respuestas claras, algunas posibles respuestas abarcaban desde acciones fatalistas hasta las optimistas, pero no estaba seguro lo que debía hacer, pero en verdad el error no era no saber la respuesta sino que no lograba interpretar lo que me tocaba vivir y luego responder las preguntas correctas.
El tiempo y la adversidad enseñan en que a veces en la vida, hay pruebas que uno debe confrontar, puede verlas dolorosas en su momento, pero luego entiende que son procesos que toca vivir y debe asumir, asimilarlas y aceptarlas. No es que lo acepte con resignación, sino todo lo contrario, es entender que por situaciones a veces desconocidas, la vida te pone a prueba y es en ese momento en que uno debe comportarse como una persona madura y tener la capacidad de interpretar que desea para su futuro. Ya uno se ha desarrollado y podrá tomar la decisión correcta para el , que aunque para el no sea la correcta para otros, para él lo será, y si se equivocó, el tiempo le enseñara a rectificar, a enmendar ese error; porqué no se cuenta las veces que uno se cae, sino las que uno se levanta.
Es el camino que uno empieza a construir, lo que nos permite poder encontrarse a uno mismo, no es un camino fácil todo lo contrario muy difícil, pero es ese momento de incisiones y desconcierto donde debe surgir una curiosidad que permita conocerse a uno mismo, explorar habilidades que uno mismo no conoce. Y en esa búsqueda de construir un camino se construye nuestro ser, un ser que a veces nunca se logro formar, un ser que no se reconocía así mismo, y pide un espacio para ser reconocido.

Y finalizo este escrito con una frase de Antonio Machado que lo resume todo: “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Amaru Samanamú Zilbert

 

 

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