Unirse o la acción de casarse en su forma tradicional, es entregar la vida a una persona, hacerle participe de su existencia, conduciendo de forma compartida el timón sobre la carretera de la vida

Es en ese instante pasamos a ser un yo a convertirnos en un nosotros y todo lo que se haga lo pensare muchas veces antes, analizando si lo que haré es algo bueno para ti,  la preocupación recaerá en tu bien y no en el mío. Compartiré tus tristezas, alegrías, enojos, los estados de ánimos serán el modo de medir nuestro nivel de compenetración.

Pero hay en esta relación muchas veces un ambiente o un circulo de personas que se verán amenazas por esa unión porque seguirán queriendo que las cosas sean como antes, querrán vernos que somos dos partes independientes , pero es que para mi ya no es así. Yo te compartiré siempre pero necesito con el que compartas entienda que me tiene que respetar, porque en una relación el que sobra es el tercero no el segundo.
Podrán decirme celoso, pero nunca me dirán que no te quise, a veces este amor enfermizo hacia tu persona me hará ver como una obseso con usted, pero no encuentro la manera de demostrar el amor profundo que siento por su persona.
Esta reacción es muy común, yo no quiero que le hagan daño y a veces hay personas que a la larga provocaran más daño que bien, aunque indirectamente no lo deseen. La persona a veces mira su beneficio y la otra persona capaz crea que viviendo la vida que tenia con el amigo esta perpetuando su amistad, pero en si no logra entender al amigo que ya escogió con quien respaldarse y seguir el camino de la vida. La vida puede tener varios acompañantes, pero solo podrá tener dos timoneles, y esos seremos tu y yo. No entender eso es no entender la condición humana.

Amaru Samanamú Zilbert

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