Según un informe de las Naciones Unidas en el año 2013,se reporta 232 millones de personas, o sea 3,2% de la población mundial, como migrantes internacionales, a diferencia de los 175 millones registrados en 2000 y 154 millones en 1990.
El Norte, es decir los países desarrollados, acoge a 136 millones de migrantes internacionales, mientras que en el Sur, a saber los países en desarrollo, residen 96 millones. La mayoría de los migrantes internacionales están en edad laboral (20 a 64 años) y representan el 74% del total. A nivel mundial, las mujeres representan el 48% de todos los migrantes internacionales.

Estas simples cifras reflejan la necesidad de muchos de los jóvenes en buscar un mejor futuro, dejando atrás el país que los vio nacer, la familia que los cobijo en sus años de desarrollo, amigos de la infancia y otros que permitieron forman al joven que es ahora. Esta decisión no es tan fácil como decir me voy y coges un avión y te marchas, sino que es una decisión que muestra valentía por el que le toma, porque aunque uno siempre se mentaliza que es en búsqueda de algo que le traerá frutos en los próximos años, por otro cargara a sus espaldas con la tristeza de no saber a ciencia cierta cómo será el mundo que le espera y cuándo podrá ver a esas personas que dejo atrás.
Igualmente cuando uno deja su país, tiene que entender que ya nada será como lo dejo, todo seguirá su curso y esas amistades seguirán su vida, al igual que uno decidió formar su vida afuera. Una persona dejara de pertenecer a un país porque adoptara la idiosincrasia del país que lo acogerá y se irá poco a poco desligando de la idiosincrasia nacional. Ese joven no será ni de su país ni del país que lo recibe, será un inmigrante, un inmigrante que necesitara formar nuevas raíces y relaciones, para poder formar su propia nueva vida y poder a sus generaciones transmitirle de esa nueva mezcla transcultural que posee.

Es complicado entender los motivos que a uno lo hace tomar esa decisión puede ser motivo económico, político, religioso o cultural que lo hace alejarse, pero no hay porque recriminar al que se fue, ni los motivos que tuvo, al igual que el que se queda tendrá que luchar con sus posibilidades en buscarse un mejor futuro.
Pero el motivo principal dejando de lado las razones particulares es el deseo que tiene el hombre en buscar su desarrollo, esas ansias de superación hace al hombre querer buscar nuevos retos, dando su mayor esfuerzo por lograrlo y un análisis constante de cómo lograr esas nuevas metas que se propone, examinando sus pros y contras en las nuevas acciones que desea tomar. Pero esa decisión en un momento nos traerá cuestionarnos si lo que hicimos fue lo correcto, ya que existirán momentos de angustias nostalgias, deseos de retornar al pasado y no tomar la decisión dura de partir. Algunas veces podemos rectificar, pero en la mayoría de veces la decisión ya tomada no permite variación, no hay vuelta atrás.

La vida es un proceso de aprendizaje continuo, donde uno construye su camino en el proceso que avanza, se encontrara con muchas piedras en el camino, se caerá mil veces, pero debe levantarse 1001 veces. Debemos ser capaces de poder transformar toda decisión en una oportunidad de crecimiento y ser el camino a la meta prevista. La carrera por la vida no es una competencia de velocidad sino de duración, pero para lograr eso debemos lograr un nivel de maduración.
Muchas veces me alegra enterarme de amistades que salen a buscar un mejor futuro, que como dice la estadística es un país en su mayoría desarrollado que por la capacidad y desarrollo que poseen se que llegaran lejos y cumplirán sus metas, pero por otro lado da nostalgia saber que muchas de esas amistades ya no las volveré a ver en el país donde nos conocimos, ya no podremos rememorar esos recuerdos, ya que esa persona al igual que yo seremos inmigrantes que decidimos la idea de buscar futuro lejos de esas tierras.

Hago un reconocimiento especial, y más por afinidad, a las amistades cubanas que formaron parte de mi pasado e inician un proceso de conocer unas nuevas tierras y les deseo mucha suerte en su nueva vida, nunca les recriminare el motivo que les hizo tomar la decisión de partir, pero lo único que quiero es que este nuevo viaje les permita conocer el mundo y puedan verlos con ojos críticos y les logre terminar de formar, al igual que espero que todo esto nuevo que conocen no les logre cambiar su esencia y sigan siendo los mismos cubanos que conocí, que sigan perteneciendo a esa cultura cubana que enamora a todo el mundo.

Amaru Samanamú Zilbert

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