Siempre se tendrá un amor que se quedara en nuestra mente, y lo endiosamos como la persona perfecta, esa que nos llena y nos hace vivir momentos de felicidad; para unos será el primer amor, para otros la persona que apareció luego de muchos fracasos; por lo que apostamos todo nuestro cariño en ese ser que vino a rescatarnos. Pero hay momento que esa felicidad de película; hasta que la muerte nos separe, se termina. Esa persona deja de ser esa compañera perfecta; ya no esta a nuestro lado acompañándonos, ya no somos su prioridad; salió de nuestro circulo y seguro formara un nuevo circulo donde un nuevo ser será su prioridad.
Es ese etapa que sentimos que nuestro mundo se destruye tal como lo concebimos; sentimos que el piso que construimos con la persona amada se desmorona, ya los planes a futuro, son solo deseos e intenciones. No sabemos que hacer, nos sentimos decepcionados, deprimidos; creemos que no podremos nunca volver a querer a uno, y estaremos recios a volver a sentir un sentimiento parecido; por lo que pasamos a ser personas frías, desconfiadas, nada nos parece bueno ni nada nos complace; la mirada triste nos refleja la pena que sentimos por este momento que nos toca vivir.
Enjuiciamos al corazón por los errores precedentes y damos la voz de mando a la razón, consideramos que eso evitará volver a equivocarnos. Pero este nuevo líder, no es una razón que se comporta de forma critica sino en cambio es una razón malintencionada, que nada le parecerá justo y todo lo criticara de forma excesiva; mirara los defectos y no las virtudes de las cosas.
Es en esa etapa que existe siempre alguna osada persona que se lanzara a intentará un acercamiento, pero nos hemos convertido para la mala suerte del posible candidato en unos investigadores minuciosos que estamos predispuesto a destrozarlos sin tener compasión. Lo evaluamos y le cargamos con los problemas de las relaciones anteriores, ellos no conocerán porque lo vienen enjuiciando y lo estamos acribillando por cadáveres que aun están presentes en los investigadores. No le dejamos defenderse y no existe la presunción de inocencia, son culpables solo por la razón de ser del mismo sexo de la persona que nos hizo daño; y cuidado que este personaje le traiga un recuerdo de esas parejas; ya en ese momento cabo su tumba. No estamos preparados para querer, hemos cubierto ese espacio de un odio, la herida sigue abierta y es necesario cerrarlo antes que nos terminemos desangrando.
Pero no creamos que estamos solos, nos refugiamos en la familia o en los amigos, es necesario cubrir ese espacio por otro tipo de amor; necesitamos sentirnos queridos y que no estamos solos. Empezamos a salir sin motivo, cambiamos de rutina, con el objetivo que nada nos recuerde de esa persona. Volvemos a reinventarnos y nos creamos esa nueva persona donde matamos la persona anterior; creemos que la anterior tenia errores por eso esta sufriendo ahora. En el momento de reinventarnos, nos damos cuenta de muchas cosas propias de uno, nos empezamos a auto evaluar parece que no nos conocemos, para otras personas nace un nuevo Yo que no conocían,; cada caída y crisis, es una oportunidad de mejorar el camino; y que mejor forma de enrumbar el camino que enrumbarse uno mismo. En esa etapa que dejamos de autocriticarnos y ver fantasmas y culpables en la ruptura de la relación, empezamos a ver los motivos de la misma, hasta este momento estaban ocultas a nosotros o no deseábamos ver; pero de repente aparece la claridad que nos faltaba, es una relación y como toda tiene sus fallas, que lo hicieron insostenible; nos evaluamos y aprendemos a criticarnos y no a culparnos. Vemos a la otra persona como una persona, dejamos de verlos como el Diablo y a la vez Endiosarlo, lo bajamos de las nubes y pasa a ser un simple mortal. Esas experiencias vivida pasaran a ser simples recuerdos lindos, la parte negativa lo borramos y pasan a ser lecciones aprendidas.
Paralelamente la autoevaluación nos permite corregir ciertos errores, que nos permita una mejor relación a futuro. Ya no buscamos a los amigos y la familia como una necesidad de buscar amor, sino que vuelven a cumplir el rol de amor familiar y amical, ya no reemplaza el otro amor, cada amor ocupa su lugar. Dejamos de tener esa mirada triste y la cambiamos por una sonrisa que se vuelve cotidiana. Sonreímos a la vida y empezamos a disfrutar el momento que nos esta tocando vivir, entendemos la vida como un aprendizaje continuo y que somos nosotros los que debemos mirarle el lado positivo a la misma; si deseamos cambiarlo, debemos cambiar primero nosotros.
Ya es el momento de amar, ya estamos listos, y es en ese momento que en nuestro ser, la democracia empieza a funcionar, el corazón vuelve a tomar el mando pero ya no es el único que manda sino que la razón lo acompañara; ya toda decisión se tomará de forma consensuada.
Los nuevos candidatos tendrán la oportunidad a la defensa y tendrán la presunción de inocencia. Veremos los errores de los mismos como naturales y detectaremos las virtudes; y logramos equilibrar para poder entender que hay que darnos una nueva oportunidad. Dejamos el papel de policía malo, y pasamos a ser un sicólogo, analizamos a la persona desde un punto mas neutral; y nos damos cuenta que muchas veces las opciones estaban ahí, no habían desparecido. Es como una empresa que cerro por reparación y nos mantuvimos cerrados por reparación interna. Pero como ahora estamos abiertos al público vemos que muchos tocaran a nuestra puerta para conocernos.
No pierdan el tiempo que la vida es corta y vinimos solo con la única razón de ser felices; lo otro son superficialidades.
Estén atentos que es posible que estén tocando su puerta y quieran conocerlo., mientras les escribo a lo lejos se escucha.
Toc – Toc. -Toc
Ustedes que creen ¿Estamos disponibles?.
YO CREO QUE SI
Amaru Samanamú Zilbert

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