En el portal de una casa se escucha una voz interior que dice  ¡Se termino, que te vaya bien!¡no te lo voy a repetir!; es un timbre de voz dulce pero que viene cargado con mucha molestia y suena entrecortado; son palabras que no parecen firmes, crean dudas en el receptor, pero no hay tiempo para más y el sonido de la puerta que se cierra da por finalizada la conversación. El joven no tuvo tiempo de expresarse, aunque tampoco no sabe que decirle, porque las palabras de la persona de adentro no le dieron tiempo a nada y el cierre de la puerta le hizo entender que si existía alguna luz de esperanza desapareció aquel momento. Ahora ya no hay luz en él y pasa a mezclarse con la oscuridad que asoma en el horizonte.

En la oscuridad de la noche se encuentra la silueta del joven, se encuentra inmóvil, aunque de forma momentánea es golpeado por el viento que empieza a mostrar su fuerza; se vislumbra que esa calma esta lejos de continuar y comienza un goteo que se vuelve intensivo, borrando toda calma en el ambiente. Esa lluvia deja caer toda su fuerza, pero parece que para esa sombra lo que sucede en su alrededor le es indiferente; parece que se encuentra aislado en su propio mundo. La sombra sigue aferrado a que del interior salga esa persona que lo vuelva a iluminar como lo hizo hace solo unos minutos.

Siguen pasando los minutos, la sombra se mantiene estática, mientras que lo que empezó con una brisa, esta arrasando con todo esa paz que existió, se lleva a su paso todo lo que puede levantar con su fuerza, moviéndolos de lugar, cambiando completamente la imagen del lugar.

A lo lejos se escucha un ruido que es ocasionado por el salto del agua sobre el pavimento; es un ser que se viene aproximando de forma violenta a la silueta que se encuentra estática, parece que le viene huyendo a la lluvia que le tiene empapada toda su ser, aunque trate de apurar su paso, ya no hay rincón de su cuerpo que no haya sido invadido por ese líquido.

Pero si nos fijamos es este nuevo personaje notamos que no solo es invadida por la lluvia, sino que de dicho ser brota unas lágrimas que inundan su rostro; esas lágrimas serán originadas por motivos de amor, desilusión, decepción o de un malestar momentáneo que le aqueja, el cuerpo mientras más fuerte que parezca, siempre es inquebrantable con problemas de sentimientos; quebrándose y generando que esas lágrimas permitan expulsar toda esa molestia que nos acompaña y logre con ello poder asimilar de forma temporal esa tristeza que nos inundo.

Ese ser viene aproximándose al otro ser, que se encuentra detenido en el tiempo; dentro de unos segundo tienen que impactar, pero parece que ninguno de los dos hace ademán de dejar el paso del otro; cada uno parece que esta invadido por sus problemas y no se percata de los sucesos. De momento se escucha un golpe y el cuerpo inmóvil, se tambalea y cae de espaldas, el cuerpo que ocasiono el golpe; se precipita sobre el cuerpo inmóvil, despertando los dos del letargo que se encontraban.

La joven se reincorpora rápidamente disculpándose por el aparatoso choque; el joven la escucha y con una leve sonrisa, le comenta que el error era de ambos y que gracias a ese golpe pudo salir de ese letargo al que había caído. Se da cuenta que esta empapado y que la luz que esperaba que lo iluminara se había esfumado para nunca volver; aunque encuentra en esos ojos cristalinos de la joven una nueva luz que lo invade, nació en el la esperanza de volver a empezar. Será que es hora de dar un paso  al costado y seguir buscando esa felicidad que siempre queremos alcanzar; el amor tendrá para él una segunda oportunidad.

Ese choque torpe, por la forma que se dio, provocó que los dos cambiaran esas tristezas por pequeñas risas; dejando por un momento las razones que provocaron que la lluvia los cobijara. Surge una charla, llena de disculpas por ambas partes, risas momentáneas, lo que se hablo es intrascendente, lo bueno es que la vida les dio a ambos una nueva oportunidad para reír.

En medio de la charla se observa como la lluvia empieza a disminuir dejando que se asome una luna llena, que ilumina la noche de los jóvenes. Es cuando empieza a acampar donde se observa que esa lluvia se llevo todo lo que estorbaba en el camino; dejando a su paso un campo despejado, que permita volver a dibujar un nuevo paisaje. Es un borrón y cuenta nueva. Igualmente en esos jóvenes la lluvia provoco que se limpiaran y dejaran ir todo esa pena que los ahondaba. Ahora esa luna llena marca un nuevo inicio en sus vidas; en medio de la charla ambos jóvenes proceden a caminar, contando parte de sus vidas, dejando de lado esa tristeza que los unió, y dando paso a nuevas experiencias y construyendo un nuevo comienzo; en donde puede ser que uno se convierta en la pareja del otro, o solamente sean pasajeros temporales en este tren llamado vida, en donde algunos se suben desde el primer paradero hasta el final del recorrido así como otros que se quedaran en el camino y subieran otros. reemplazando el espacio dejado.

A lo lejos se ven dos siluetas caminando juntos que desaparecen y se difuminan en la distancia; marcando un camino en donde solo ellos sabrán como terminará  y donde cada uno de ellos empezarán a trazar su propio destino.

Amaru Samanamú Zilbert

 

 

 

 

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