Estoy envuelto en mis problemas, en la mente solo existen las preocupaciones, no hay espacio para querer entender lo que pasa a mi alrededor. En un momento siento que hay una mirada que interrumpe mi mundo, es una mirada que busca aceptación y por ahora consigue que me intrigue. Dirijo mi mirada hacia esos ojos, pero no logro descifrar que me quiere decir con esa mirada, no encuentro respuesta; es solo una mirada sin expresión, será que esa mirada solo busca la atención de uno y con eso se conforma. Los ojos son la luz de uno que nos debe guiar el camino pero en este caso su mirada ya no guía sino en cambio se encuentre por apagar.

Es en ese momento que ya mis problemas pasaron a un segundo plano solo quiero saber quien es el dueño de esa mirada; la intriga me consume, ando inquieto, y me surge en mi mente un pensamiento de zozobra porque uno siempre quiere tener siempre una idea de lo que observa, tener por lo menos una noción básica del objeto o de la persona que nos permita saber como abordarle la situación.

De pronto empiezo a mirar en su conjunto, esa silueta que se encuentra en un rincón. Amplio mi mirada y el rostro al igual que su mirada no expresa nada, solo reflejan los embates del tiempo, dejando marcas en su piel que no se borran. En todo este momento no ha abierto la boca, será que no habla, o será que ya se canso de levantar la voz. Esa persona esta muerta en vida, es alguien que ya la voz lo abandono, la mirada se apago. La oportunidad de demostrar su valor parece que ya no lo acompaña, se canso de intentarlo.

Esa silueta, esta ahí en un rincón con las únicas pertenencias que son la ropa que viste y cierto abrigo que lo acompaña, algunas veces será un cartón y algo que le permita cubrirse de esas noches de frío que los sufrirá en carne propia. Cada día que pasa es una odisea por su sobrevivencia, no saber que le depara, no sabe donde podrá recostarse, por que muchas veces no queremos darle la mano, y le negamos un simple espacio en nuestro portal, cuantos rechazos habrá recibido en su vida, cuantas escobas han barrido hacia fuera, tratando de con ello de barrerlo como si de una basura se tratara. Cuantas veces han dejado de comer y solo esperan a una alma caritativa suelte algunas monedas, siendo para el la manera de llenar ese estomago vacío, y para nosotros creer que dándole unas monedas le estamos salvando la vida. Los hacemos para pagar nuestras culpas en vez de hacerlo pensando en lo mejor para él.

Esa persona que camina cada día buscando aceptación es la que se cruzo en mi mirada, solo por eso me fije en él, capaz esa ha sido su casa durante muchos días pero yo igual a mis coterráneos hemos sido indiferentes, ; no nos importa los motivos que lo llevaron a ese estado; solo nos importa nuestra vida y nos hemos convertido en unos egoístas, capaz si un día esa persona deja de visitar los portales de las casas no nos inmutaríamos a preguntarle que le paso, el para nosotros ya es un muerto en vida que solo esta contando los minutos para despedirse de este mundo que ha sido indiferente para él.
Es esa humanidad que consideramos desarrollada la que lo ha dejado de lado, y le hace sentirse ignorado; hemos sido culpable que pierda esa voz y esa energía, transformando a un hombre con sueños y futuro profesional en un ser sin identidad propia, ese hombre perdió su nombre, y dejo de existir para nosotros convirtiendolo en un ser invisible para el mundo.

Amaru Samanamú Zilbert

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