Sentado en un banco, se encuentra José, mira al vacío, con una cara de tristeza; lleva días sin dormir; las ojeras lo delatan. Hace unos días cerró un capitulo en su vida; esa persona que muchas veces lo acompañaba dejo de caminar junto a él, y busca adaptarse a esta nueva realidad.
La noche anterior se acostó luego de haber llorado, nunca se imagino que podía querer de esa magnitud, antes de esta relación él veía las parejas solo como algo para disfrutar el momento; pero ahora entendió que hay personas que se cruzan en tu camino y señalan cual será tu futuro en los próximos años, y dejas de ser un Yo para convertirse en un Somos. Esa madrugada en medio de lágrimas prometió en intentar voltear la página y entender que su presente no contará con la presencia de esa muchacha y en el futuro no habrá espacio para ella. Extenuado de tantos recuerdo, el sueño lo venció dando paso a ese pasado que quiere olvidar; se imaginó un presente paralelo en donde él sigue con esa persona, no había separación y no había lagrimas; era un sueño placentero, que pronto debía acabar. En medio de su sueño empieza a escuchar una música rara que empieza a retumbar; de repente esa imagen de ella empieza a esfumarse y la realidad se hace presente. La alarma del celular ha dejado en claro que el escenario es otro y que se encuentra ahí acostado en su cama, y con la misma ropa del día anterior; no ha tenido ni fuerzas para ponerse la ropa que usa para dormir.
Un poco triste por la realidad, decide empezar a iniciar un nuevo camino; se da un baño, que busque borrar esos besos y abrazos de la persona amada; trata de eliminar con el baño algún restos de ella en su ser. Se afeita esa barba que se había dejado crecer para complacer los gustos de ella. Empieza a vestirse, mientras planifica su día, será motivo de visitar algún amigo, ya no resiste estar más encerrado en esa casa que lo esta asfixiando. Logra contactar con Juan ese amigo que siempre esta presente cuando lo necesita; el socio al escucharlo se ha sentido feliz, lleva días insistiéndolo para salir y ayudarle a olvidar las penas, pero él no se encontraba apto. Quedaron verse dentro de 20 minutos en el parque que está al frente de su casa.
Termina de arreglarse, se dirige a la cocina donde su madre se encuentra preparando el desayuno; él le dice que saldrá con su amigo Juan y no tiene hambre. La madre entiende las razones, y de su monedero le entrega unos billetes para cuando ese estomago empiece a crujir.
José se dirige al parque y se siente en el banco, mira el reloj, en 10 minutos debe de llegar Juan. Empieza a mirar a las personas que están cruzando el parque, en ellos escucha unos gritos y gira la mirada, ve una pareja de jóvenes estudiantes que vienen conversando; de repente el muchacho, llama a la mujer y por coincidencia esa muchacha tiene el nombre de esa persona que quiere olvidar, el día que la conoció se dijo a si mismo- que común es el nombre de mi novia, no tendré problemas de recordarlo- ahora que quiere olvidarla, hubiera querido tragarse esas palabras; solo escuchar su nombre siente que aviva los recuerdos y abre una caja de pandora que esta tratando de cerrar. Ese nombre ha surtido efecto y empiezan los recuerdos a invadir esa mente, se empieza a maldecir su realidad, y los motivos de esa separación que no tiene vuelta atrás pero que es difícil de aceptar. En ese momento se para de la banca y saca su billetera del bolsillo de atrás, en el lateral del mismo se encuentra una foto de ella; es una foto algo desteñida, ya lleva 4 años ,es la primera foto que ella le regalo cuando iniciaban la relación, ella más joven pero con la misma esencia. Él mira la foto y ve esos ojos de la muchacha retratado en el. Esos ojos que eran el único brillo de su persona, era como la luz para las flores que le dan vida, ver su mirada cada día era como alimentar por dentro su ser. Un minuto de esa mirada le recobraban las ganas de vivir, pero ahora ya no la ve, de repente ya no esta, dejo de recibir esa luz que lo iluminaba convirtiéndolo como muerto en vida. Ese brillo radiante solo estaba en ese pasado, esos ojos ya no se dirigían hacia él, ahora habían desviado su mirada, y José no podía alcanzarlo, se convirtió en algo imposible.
La foto esta algo borrosa por los años, se difumina así como se borra su imagen para él ya esa sombra que lo perseguía ahora lo siente más lejos, y esas palabras que retumbaban como trueno en sus oídos ahora solo son murmullos de un pasado que se va alejando con el paso del tiempo.
José mira la foto y hace ademán de romperla, cree que eso es la solución es la única foto que queda de ella; pero cuando esta por hacerlo siente que con ese hecho simbólico solo esta tratando de borrar un pasado que si existió, por algo es el vacío que ahora siente cuando no esta con ella; se da cuenta que romper una simple imagen no cambiara el presente que esta viviendo ni mucho menos disminuirá el dolor que esta sintiendo. En medio de las lágrimas que empiezan a brotar, entiende que es hora de levantarse y emprender una búsqueda de esa persona que lo acompañe en el futuro; es necesario volver a encontrar una nueva luz que lo vuelta a ilusionar y permita construir junto a él un nuevo futuro. Es un reto difícil ya que busca dejar atrás el primer amor, que como todo lo primero es único y especial. Pero igual no escatimará esfuerzos en conseguirlo, necesita una chispa que encienda ese corazón que esta moribundo. En un primer momento existirán comparaciones, vivimos comparándonos y eso lo replicamos en todas las facetas de la vida, pero en casos del amor es necesario entender que nadie es igual que el otro, y por ende todo lo que se viva pasará a ser único, es hora que José empiece a volver a construir nuevos recuerdos, la protagonista es una incógnita pero hará su aparición cuando menos se lo imagine.
Antes que le vuelva otro momento de depresión vuelve a guardar esa foto en su billetera; espera no volver a sacarlo; y si un momento sucede, espera que esa foto solo contenga recuerdos de un hermoso pasado, pero sin resentimientos guardados.
Mientras se guarda la billetera a lo lejos escucha Juan que le hace un ademán, él al mirarlo se seca las lágrimas y sale corriendo a su encuentro; en medio de la carrera le cruje el estomago; se ríe y dice- suerte que mi madre es precavida. Abraza a Juan como si no se hubiera visto de años, pero es solo una muestra a ese amigo que nunca lo abandona; le consulta si ha desayunado, a lo que dice: – no, salí al instante que me llamaste-; José le dice:- no se preocupe tengo dinero suficiente para llenar ambos estómagos. Mientras van caminando a la cafetería más cercana, José en su mente dice,-Es momento de llenar esa barriga vacía pero luego a llenar esa vida de recuerdos.
Amaru Samanamú Zilbert

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