Una de las mentes más brillantes del sigo XX, Albert Einstein, lanzó una advertencia que hoy no suena para nada disparatada y dice así: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”

Aunque considero que este hombre sabia de los efectos de la inadecuada aplicación de la tecnología, creo que su predicción se quedo corta con lo que vemos en la actualidad.

Desde los años 80 del siglo XX e inicios del presente siglo, vemos como se ha automatizado todos los procesos productivos, abarcando tanto al sector privado y público, ver aparatos eléctricos como computadoras, software de sistemas, etc es un común denominador de las empresas. El desarrollo de un país o de simplemente una pequeña empresa estará ligado a la modernización de nuestra tecnología, sino lo hacemos podemos quedar excluidos del anhelado crecimiento.

Esta tecnología no ha sido un hecho aislado, sino es un trabajo de científicos e investigadores que año tras año vienen creando nuevas tecnologías. Además se observa que ha existido una retroalimentación de las otras ramas (ciencias y sociales) quienes han aportado desde su campo obteniendo resultados, en el mediano plazo, beneficiosos para esa población.

 

Así como hemos resaltado sus resultados positivos, esta tecnología ha generado un gran problema en la sociedad actual. Si vemos como los países han cedido a la necesidad de la modernidad continua, esa población de cada país considera que tener un producto ( dígase celular, computadora, carro por mencionar los más comunes) le brindará las herramientas necesarias para no descolgarse del desarrollo. Vemos como somos simples soldados que obedecemos cuando el mercado nos dice ¡Compra tal producto! Y nos lanzamos a obtenerlo aunque eso significa endeudarnos y términos pagando con trabajo futuro. No vemos el producto como un medio para facilitarnos la vida sino como una muestra de identidad, la necesidad de aparentar importancia por lo que se tiene, y no por lo que se es.

Considero que lograr cambiar este concepto de utilidad del producto se puede realizar en el largo plazo y con el apoyo de todos los medios y líderes de opinión que nos han vendido la mala idea de lo que es tecnología. Pero lograr que los que nos vendieran esa idea ahora se solidaricen y cambian su idea en pro de nuestro benefició es algo utópico. Además muchas veces parece que ellos nos siguen ofreciendo más productos que nos sigan enamorando y olvidarnos de lo controlados que estamos.

En este proceso de convencernos de la tecnología que recibimos observamos como empiezan a usar técnicas de marqueting donde transforman la necesidad de un producto con el sentimiento que este producto genera en nosotros. Por ejemplo a la publicidad del perfume que nos hará irresistible, la ropa que nos dará identidad, ahora se une el carro que nos permitirá atraer la persona deseada o el celular que nos permitirá que todo este a un click y ya no necesitemos otra cosa que nos oriente.

En el caso del celular, el producto estrella , debido a su masificación en la población. Este aparato es el canal para llegar a un amplio margen de población de diversos estratos y margen de edad; por ello vemos como se han elaborado un sinfín de prototipos que permita enganchar a una mayor población. Ya el celular forma parte de nuestro cuerpo, si no tenemos un celular a la mano nos sentimos extraños, es un mini-dios que alabamos, lo que nos diga y muestre google es ley. La opinión de un abuelo en base a su experiencia no es considerado fiable porque no aparece en mi buscador Google.

Pero este celular no solo nos brinda información, también ha logrado crear redes sociales que son los medios para expresarnos y medir cuan importante somos. Tenemos redes como Twitter, Wahtsapp, Facebook, Youtube, Instagram, Snapchat; que en su conjunto nos dirán si somos populares o no, se medirá el mismo en dependencia a la cantidad de amigos que tengamos, seguidores que leen nuestros tweet o like que reciben mis fotos o videos. Cada persona buscará la aceptación y medirá su comportamiento en referencia a lo que nuestro público en nuestras redes solicita. Ya no nos mostramos tal como somos sino como la persona que queremos vender.

Ejemplos de lo que digo se ve a diario en nuestras calles,. Enumerare algunas:

  • Jóvenes que se toman cientos de fotos y suben solo una. Muchas veces esa foto tiene un parecido a la foto que tuvo mayor aprobación en nuestra red y no en dependencia de nuestros gustos.
  • Las muestras de amor son los mensajes que nos dedicamos en redes o la foto que se suben. La conversaciones de chat o wassapt reemplazarán esas tardes románticas de charla
  • Usamos los famosos editores para modificar una foto llegando al extremo que nosotros no nos reconozcamos en la foto.
  • Nos preocupamos de tener más amigos en nuestras redes pero menos de la mitad serán amigos que de verdad conocemos.
  • Buscamos la aceptación de nuestro pensamiento en dependencia de los Likes y si esto perjudica nuestra popularidad, llegamos a modificar nuestro pensamiento.

 

Esta necesidad de buscar aceptación ha distorsionado nuestra forma de vida, por ello vivimos en un mundo de apariencias, en donde nuestra relación ya no es con esa persona que esta al otro lado de la computadora o al celular , sino es con el aparato en sí. Miras a tu alrededor y vez reuniones de amigos donde cada uno escribe por el celular sin darse cuenta que pueden compartir ese momento de encuentro. Esta idea viene acompañado por una noticia que leí hace unos días que decía: “ un informe relacionado con el iPhone 5,realizado por parte de la web SaleLand.co.uk, se demuestra que 1 de cada 8 hombres solteros preferirían obtener un nuevo iPhone 5 a conseguir pareja. O el pensamiento de uno de los encuestados que señalo: “por supuesto que no dejaría a mi novia por un nuevo iPhone, aunque si me ofrecieran el nuevo Samsung Galaxy, bueno, sería una gran tentación“.

Ideas como estas que pueden parecernos locas pero es una muestra de cómo esta incidiendo esa tecnología en nosotros. Pero el problema no queda ahí ahora se sumo otro problema que amenaza a esta nueva generación que esta creciendo. Y con esto me refiero a los juegos tridimensionales, y su prototipo POKEMON GO, pionera en su rama pero que será el inicio de una nueva era de juegos.

La euforia de este juego ha generado que jóvenes de todas las edades se han lanzado a la calle a buscar un animal artificial, que le señalara su celular. Animal que alimentara, entrenara de forma virtual que permita lograr el objetivo que el juego se planteó. En estos días con el objetivo de atrapar esos animales se han escuchado de casos de personas que se han accidentado o han invadido propiedad privada, parece que esa realidad los enajeno y se han olvidado que lo que juegan es una realidad virtual. Yo me imagino que dirán esos animales abandonados por sus dueños que ven como esos niños que podrían ser sus dueños y ellos se dejarían cazar no se preocupan en adoptarlos y en cambio prefieren buscar un animal que no le transmitirá ningún sentimiento cosa que ese animal esta con una necesidad de mostrar un amor que le ha sido esquivo.

Y si este juego de realidad virtual solo es de capturara animales y ya genero esta distorsión que podemos esperarnos de futuros juegos que lleven a realidad virtual esa violencia que solo se resumía en las consolas de videojuegos.

Tal como lo enuncio Einstein estamos creando una generación de idiotas, y no es un insulto a esos jóvenes sino que esta una generación que no vive la realidad, la tecnología en malas manos ha generado que esos jóvenes poco a poco creen una realidad virtual y vivan en el ella, enajenándose de los verdaderos problemas que la sociedad presenta. Ese niño vivirá su propia realidad que se acomodará a su gusto sin darse cuenta que afuera de ella el mundo esta al borde de la destrucción.

Amaru Samanamú Zilbert

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