Era nuestra primera vez que nos encontrábamos a solas, dos seres que deseaban estar juntos pero el miedo al rechazo evitaba este encuentro. Muchas veces jugaron a las indirectas provocando que el otro pactará el primer encuentro, pero los miedos eran mayor que las ganas. Que hubiera sido si el destino no hubiera hecho el milagro. Un día intrascendente, una tarde como otras, pero un amigo en común. Cuan valioso ese amigo que sin querer evocó a los dos personajes a que compartieran una tarde como amigos sin saber que ellos no deseaban solo una amistad, sino que había un cariño especial que buscaba algún momento para poder manifestarse. El amigo en el transcurso se dio cuenta que existía cierta química entre los dos acompañantes y si alguien estaba sobrando era su persona. Él no es una persona egoísta y entendió que los miedos detenía a ambos por lo que actuó de celestino y se presto a ser el que diera el empujón a una nueva historia. Poco a poco trato de que los jóvenes entraran en confianza, que se soltarán y dejen atrás esos temores infundados, temor al rechazo o a mostrar sentimientos; miedos infundados que ambos compartían pero sin saber que lo más probable es que sean correspondidos.

Pasaron la tarde, la confianza se hacia presente entre los tres ya la conversación no era entre tres sino entre dos y el amigo buscaba alguna excusa para ausentarse. Bajo el manto de la noche el amigo tenia la ausencia perfecta, un problema familiar y una madre histérica fue el motivo de su retirada y cortar esa tarde de amigos. El amigo al informar su retirada, me confió a su amiga que la llevará a su casa. Yo accedí a esa petición que era esa oportunidad perfecta para lograr una cercanía que tanto deseaba. Ella en vez de rechazar mi propuesta, le brillaron los ojos o capaz eso fue lo que creí. Pero igual ella accedió a la propuesta del amigo.

El amigo se aleja mientras nosotros seguimos conversando, ya no éramos solo unos conocidos, yo quería saber más de ella y ella de mi. Ella me conto sus sueños, deseos , hobbies. Parecía un interrogatorio, a veces no la dejaba terminar una respuesta y la bombardeaba con otra. Ella no se quedaba atrás y me preguntaba pero con menos intensidad o es que no la dejaba tiempo a su replica.

Yo me sentía feliz, no quería que la noche avanzará, me sudaban las manos, los nervios me abrumaban, pensaba- será que estoy dándole una buena impresión- el no saber si ella se sentía cómoda conmigo o le parecía un ser pesado. Pero igual creo que si accedía a mis preguntas y no me pedía que la llevará a su casa, es que algo bien estaba realizando en esta supuesta cita improvisada.

La tenia tan cerca y tan abierta. Me estaba abriendo las puertas a saber más de ella y lo estaba aprovechando. Poco a poco empecé a perder el miedo, mayor confianza, ya le rozaba los brazos, le tocaba las manos. Ella en vez de rechazo solo soltaba una sonrisa cómplice. Éramos cómplices de un sentimiento que ya pudo empezar a manifestarse.

Habrán pasado unas horas de risas, charlas. En una tarde pude conocer a una mujer hermosa, descubrí un ser bello debajo de ese simple rostro angelical, un ser con miedos temores, tristezas y alegrías. Empecé a conocerte y ya no quería conocer a nadie más que a tí. Entraste de forma imprevista y ya no quiero que te vayas. Eras ese todo que siempre busque y por fin lo tenía frente a mis ojos de forma receptiva.

Ya era momento de hacer el último test de compatibilidad, empezaba a sudar, no se como me habrá visto ella, pero creo que ella noto mis temores. En un momento de la conversación me agarre de valor, ese valor que muchas veces era mi talón de Aquiles. Y me lance a su boca. Ella no se imaginó que haría eso, más que hace unas horas éramos dos desconocidos que no pasábamos del simple saludo ocasional y alguna mirada furtiva de amor platónico.

Pero ya no había vuelta a tras había rosado esos labios carnosos, ese labio que tanto desee mientras me respondía mis preguntas. Eran suaves, carnosos, apetecibles y yo estaba rosándolo. No se cuanto duro ese primer acercamiento, solo esperaba que ella me abriera las puertas a ese boca del pecado y aceptará esta muestra de amor. De momento ese supuesto robo de un beso se convirtió en un beso cómplice, ella me respondió el beso. Éramos dos jóvenes que dábamos rienda a esos deseos comprimidos y ahora parecíamos dos enamorados que disfrutaban el momento. Esa noche bajo las estrellas estaban dándose el primer beso de su relación , el beso más esperado o el más deseado. Ya no había vuelta atrás, ese fue el inicio de la relación que escribió su primera historia.

Esa noche era nuestra noche , nuestra historia que inicio con un beso que no fue ni largo ni corto, ni profundo ni superficial, fue solo eso, Un beso que significo para mi dos cosas, comprendí que eras un todo y la nada, lo primero por que significas todo para mí y lo segundo porque nada me importa si solo te tengo a ti.

Amaru Samanamú Zilbert

 

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